“…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8.

Vivimos en una época en que la Palabra de Dios está al alcance de más personas que nunca, puede ser oída, leída y aprendida en la mayoría de los idiomas y dialectos, sin embargo, la pregunta de Jesús en Lucas 18:8 parece entrar en contradicción con esto. “Pero cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿a cuántas personas con fe encontrará en la tierra?”

El Señor hace una pregunta retórica, esto significa que quien hace la pregunta no está esperando una respuesta, sino que la usa para reafirmar su punto de vista. ¿Cuál era ese punto de vista? ¿Qué estaba viendo el Señor al extender su mirada hacia el futuro? Que muchos abandonarían una vida y caminar de fe y darían lugar a la incredulidad.

En la actualidad, la incredulidad es un problema al que se le ha ido quitando importancia, al punto de que algunos cristianos han llegado a aceptar que “un poco” de duda, desconfianza o escepticismo es normal, olvidando lo que esto produce.

Cuando la incredulidad tiene lugar en nuestra vida se adormecen nuestros sentidos espirituales, dejamos de ver las cosas desde la perspectiva de Dios, se apaga nuestra vida de oración, comenzamos a poner la confianza en el hombre, volvemos a ciertos “ídolos”… Todo esto termina produciendo desorientación, preocupación, ansiedad, fracaso, miedo al futuro, y hasta puede alejarnos del Señor.

Hebreos 3:12-13 dice: “¡Cuidado, hermanos! No dejen de confiar en el Dios que vive para siempre, para que no se aparten de él. Al contrario, mientras aún queda tiempo, cada uno debe animar al otro a seguir confiando. Así nadie dejará de obedecer a Dios…”

La vida cristiana no se trata de creer una sola vez o de vez en cuando, sino de seguir creyendo cada día. La fe es la conexión con la gracia y el poder de Dios, si cortamos esa conexión, sufriremos los efectos de la incredulidad.

Pidámosle al Señor que aumente nuestra fe y ejercitémosla cada día de modo que nuestra confianza en el Señor se fortalezca y perseveremos hasta el final.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn