Amado Dios, hoy me acerco a ti porque sé que tú eres el único que pude aliviar mis cargas. 

Mi señor, no quiero seguir batallando solo, no quiero caminar con mis propias fuerzas porque me agoto y pierdo la paciencia. 

Hoy me presento a ti con mi oración y ruego. Tu eres el Dios que me libera, me restaura, me fortalece y me cambia. Señor, deposito mis dolores, mis angustias, y todo aquello que me perturba, todo lo presento delante de tu presencia. 

Gracias mi Dios, porque mi vida ha sido transformada por medio de tu amor, ahora solo te pido de corazón que me libres, que renueves y transformes mi alma. Quiero vivir en la libertad de tu presencia, quiero siempre caminar de tu mano, y dejarme guiar por tus pasos.  Amén