Señor Jesucristo, antes que nada queremos agradecerte por este día, por tu amor y tu misericordia. Te agradecemos porque cada día nos provees lo que necesitamos para vivir y porque tu Espíritu nos guía en nuestras decisiones. En este momento, nos acercamos confiadamente ante el trono de tu gracia para pedirte que escuches las peticiones de nuestro corazón. No nos desampares, pues sin tu ayuda nada podríamos hacer. Ponemos en tus manos nuestro día, nuestros planes y decisiones, para que se haga tu soberana voluntad en nuestra vida. Amén.