“Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.” Daniel 6:4-5.

Toma un tiempo extra y lea la historia completa en Daniel 6. Sé que conoces la historia, pero a veces olvidamos los detalles. Cuando Daniel se entera del edicto del rey, en donde menciona que no podían expresar devoción a ningún dios excepto al rey, él se mantuvo firme en sus convicciones espirituales. No tuvo miedo a la presión. “Como solía hacer antes” (v. 10), iba a orar tres veces al día y a dar gracias al Señor. Nota que no solo oraba, sino que daba gracias a Dios aun en los momentos más críticos de su vida. Jamás dejó de agradecer.

En términos del Nuevo Testamento, Daniel fue “irreprensible”. Esta palabra, en griego anepilemptos, significa “que no puede ser tomado”. Usualmente se usaba para describir una taza que no tenía aza y cuando estaba caliente, no se sabía por dónde agarrarla para no quemarse. Así era Daniel, y así debe ser nuestra conducta. Nadie debería atraparnos en ninguna falta porque nuestro testimonio es intachable.

En estos días, el diablo sabe cómo probar nuestra fidelidad a Dios. Habrá personas que nos lanzarán preguntas para probar nuestra fe: “Si Dios es bueno, ¿por qué permite las guerras?” “Si Dios es amor, ¿por qué permite el sufrimiento?” “Si Dios dice que nos cuida, ¿por qué nos enfermamos?” Las respuestas a estas preguntas las encontramos en la Biblia, pero si no conocemos la Palabra de Dios, en un momento de presión podemos comenzar a dudar.

Recuerda el ejemplo de Daniel, un ser humano vulnerable como nosotros, pero con una confianza inquebrantable en Dios. Al final fue librado, no del foso, sino en el foso. Ningún león pudo abrir su boca contra él.

Que en estos tiempos se cumpla en nosotros 1 Tesalonicenses 5:23: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” Mantente íntegro.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA