«Señor, mi Dios, en este día te reconozco como el creador de los cielos, de la tierra y de mi vida. Reconozco que al ser tu mi creador y mi salvador, a ti me debo. Por lo tanto, me entrego a ti, con mis planes, mis proyectos, mis frustraciones y todos mis logros, para que tú hagas con ello conforme sea tu voluntad. Sé que sin ti a mi lado no podría haber logrado nada hasta ahora, ni tampoco podría cumplir ninguna de mis metas. Pero, hoy simplemente te pido, que hagas en mí tu voluntad. Amén.»