Es posible que hasta el día de hoy, algunas de las personas que leen este devocional sigan viéndose y juzgándose de una manera equivocada debido a mentiras que salieron de la boca de las personas que le rodeaban mientras crecían. Palabras o frases dolorosas que resonaron una y otra vez en sus oídos y que terminaron creyendo y afectando su carácter y conducta.

En Juan 8:32 leemos: “Y conocerán la verdad, y la verdad les hará libres”. La única manera de desenmascarar una mentira es con la VERDAD. ¿Cuál es esa verdad que nos hace libres? Cristo, y lo que Él dice sobre usted. Solo Dios tiene derecho a definirnos porque nos creó. Pero no solo nos creó, sino que al vernos perdidos actuó para salvarnos.

“Quien no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz… POR AMOR A USTED Y A MÍ”. Filipenses 2:6-8. No hay declaración de amor más poderosa que esta. Dios mismo haciéndose hombre y enfrentando una de las muertes más crueles porque creyó que usted valía su sacrificio. Si esto no es suficiente para que crea que es valioso, nada lo será.

El único camino para recuperar nuestro valor pasa por la cruz. El valor que otros quisieron quitarnos nos fue devuelto cuando Cristo murió por cada uno de nosotros. Recuperamos nuestro valor cuando sabemos quiénes somos en Cristo y tomamos nuestra posición como hijos de Dios.

Hay “voces” que pueden haber abierto heridas muy profundas en usted y que le hicieron olvidar cuánto vale su vida, pero este es el momento de oír lo que el Señor tiene que decirle, abrazar la Verdad y construir su vida sobre ella.

“Así dice ahora el Señor, quien te creó y te formó: No temas, porque yo te redimí; yo te di tu nombre y tú me perteneces. Yo soy el Señor, tu Dios. Yo soy tu Salvador… Ante mis ojos tú eres grandemente estimado y digno de honra. Yo te amo, y por ti y por tu vida daré hombres y naciones”. Isaías 43:1,3-4.

Cortesí­a Alexandra Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA