«Amado Padre eterno, te doy gracias porque hasta ahora tú has demostrado que eres fiel y bueno y que nunca me has abandonado. Pero Señor, ahora me encuentro atribulado por problemas financieros que perturban mi paz y la de mi familia y por eso te pido mi Dios, que abras las ventanas de los cielos y derrames de tu provisión en mi alacena. Ilumina hoy mi mente y guíame en lo que debo hacer para traer el pan a mi hogar. Así mismo, te pido que me llenes de energía vigorosa para trabajar y proveer para mi familia, Amén.»

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