Un hombre de Dios define las cosas según lo que dice Dios. Hay diferencias de significados entre lo secular y la perspectiva divina. El significado del fracaso para el mundo contemporáneo es aplastante, determinante, definitorio, humillante. Sin embargo, Dios nos quiere enseñar que Él tiene otra forma de entenderlo. Cuando Dios tiene el control de nuestras vidas, lo que parece un fracaso es el paso necesario para prepararnos para el éxito desde la perspectiva de Dios.

Tomemos el caso de Moisés. Para los egipcios era un fracasado. Para los hebreos también. Para Dios no. Él permitió diversas situaciones en su vida para formarlo.

Moisés había sido enseñado en las mejores escuelas de Egipto. Fue llamado hijo de la hija de faraón. Posiblemente un aspirante al trono de Faraón. Nada le faltaba. Tenía lo que quiere Harvard para sus estudiantes, era el prototipo que se encamina hacia el éxito. Sin embargo, un día supo que su verdadero pueblo era el esclavo y todo cambió para siempre.

Cuando Moisés tuvo unos 40 años y entendió que él mismo pertenecía al pueblo de Israel, trató de actuar a su manera y le salió mal, muy mal. Preste atención a la historia en Éxodo 2:11-15: “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. 15Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.”

Póngase en lugar de Moisés y piense lo que él hubiera pensado: ¿Por qué Dios no me ayudó si yo lo único que quería era ayudar a Su pueblo? ¿Cómo es que de las cosas buenas nadie se entera, pero hago algo mal y todo el mundo lo sabe? ¿Para qué Dios permitió que me preparara en el palacio del faraón si ahora no me sirve para nada? ¿Qué voy a hacer ahora, no puedo volver al palacio porque me matarían, no puedo ir al pueblo hebreo porque no hay seguridad? Así es que Moisés no tuvo otra salida que huir.

Desde los cielos, ese gran fracaso fue el primer día de la preparación ministerial de Moisés. Tuvo que renunciar a todo para comenzar de nuevo, ¡a los cuarenta años!

Hebreos 11:27: “Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”

El primer paso del fracaso al éxito es tener a Dios como el único Sostén de nuestra vida. Es Invisible, pero ahí está, su Presencia está con nosotros en todo tiempo y en todo lugar. Ya no dependo de mis estrategias, mis formas, mis maneras, mis artimañas, ahora dependo del Invisible y su guía para mi vida. Esto requiere ni más ni menos que lo esencial: fe. Dejar de lado la comodidad, el confort, el placer, las riquezas, los títulos, y lanzarse a la aventura de la fe.

Dios se tomó su tiempo para formarlo, ¡otros cuarenta años! Solo espero que no se tarde tanto con nosotros… Estoy convencido que cuanto más dóciles seamos, más rápido Dios completa su proceso. Cuanto menos cosas debemos abandonar, más fácil se nos hará la entrega. El secreto es darle todo a Dios y esperar en Él sabiendo que sus tiempos son perfectos. Mientras tanto, recuerda que Dios te conoce, y tiene lo que necesitas para saber esperar con paciencia, expectativa, y haciendo tu parte con responsabilidad.

Dios tenía una nueva etapa para Moisés por otros cuarenta años. ¡De hecho fueron los mejores años de su vida! Llevó a Israel de Egipto a las puertas de la tierra prometida.

¿Te sientes hoy fracasado? ¿Tienes proyectos estancados que no avanzan? ¿Parece que todo te sale mal? ¿Las respuestas no vienen y todavía hay que esperar? Dios tiene las respuestas en su tiempo. Está formándote para usarte en una próxima etapa de éxito, pero desde su perspectiva. Dios cambia los fracasos en victorias desde el mismo momento en que comienzas a sostenerte viendo al Invisible.

Cortesí­a Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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