“Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará”. 2 Crónicas 15:2b.

El rey Asa y su ejército venían de obtener la victoria más importante. Dios había destruido al ejército enemigo de ¡un millón de soldados! Venían eufóricos celebrando el triunfo, y a su regreso a Jerusalén les sale al encuentro Azarías, un profeta de Dios que tenía un mensaje de parte de Él: “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará” (v. 2). Las palabras de Azarías, les hizo recordar Quién les había dado la victoria y de Quién debían seguir dependiendo.

Muchas veces nos sucede que después de experimentar una victoria espiritual o recibir una respuesta milagrosa de Dios, nos olvidamos de seguir dependiendo de Él. Es fácil llegar a pensar que tenemos derecho permanente al favor y la bendición de Dios aunque no le busquemos. Sin embargo, si queremos su respaldo, necesitamos acudir a Él en todo momento.

Para convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos y cumplir con su voluntad en nuestra vida, debemos sumergirnos en una relación de dependencia diaria y no circunstancial. Si descuidamos nuestra relación con el Señor, nos privamos de todos los beneficios que Él promete a aquellos que le buscan con interés.

El profeta Jeremías lo expresó de esta manera: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca”. (Lamentaciones 3:24-25). Estas son las palabras de alguien que ha buscado al Señor y le ha hallado. De alguien que sabe que fuera del Señor no habrá nada que satisfaga verdaderamente su vida.

Cortesí­a Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA