«Amado Dios, te doy gracias por todas tus bendiciones abundantes para mi vida, porque son el reflejo de tu amor inagotable hacia mí. Perdóname porque a pesar de que tu permaneces fiel, yo te fallo constantemente, por favor, lávame en tu sangre preciosa para ser agradable ante tu presencia. Me rindo a tus pies como un sacrificio vivo y te pido que recibas mi adoración que sube a ti desde lo más profundo de un corazón que arde de amor y pasión por ti. Ahora que me dispongo a dormir, a descansar de este largo día de trabajo, te pido que me permitas dormir y descansar en completa paz, amén.»