«Amado Dios, al finalizar este día, quiero alabarte por tu creación y por tu providencia Divina, por las maravillas que has hecho y que haces cada día, por los dones que nos das y que nos sostienen. En esta hora, quiero pedirte que cuides de mi casa, y que me ayudes a ser responsables con todo lo que has entregado en mi mano para administrarlo. A hora que me dispongo a dormir y descansar de este largo día, te pido que me cubras con tu manto sagrado y me protejas durante la noche. Que duerma en paz, sabiendo que tú, mi creador y el señor de todo tienes cuidado de mí. Amén.»