«Amado Señor, al final de este día, elevo mi corazón hacia ti con gratitud y reverencia y adoro tu santo Nombre por tu amor incondicional y por tu fidelidad. En este momento de descanso, entrego todas mis preocupaciones y cargas en tus manos, sabiendo que en tu gracia todo se encuentra resuelto. Por favor, permíteme experimentar tu paz que sobrepasa todo entendimiento mientras duermo y que mi mente y corazón se llenen de tu amor, tu esperanza y tu gozo. Amén.»