“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33.

Vivimos en tiempos de mucha incertidumbre. La paz mundial se resquebraja, la salud sigue siendo un tema de preocupación, la economía se tambalea y las preocupaciones por el futuro se acrecientan. Pero hay un pueblo que tiene paz a pesar de las circunstancias porque sabe que la historia la escribe Aquel que reina desde la eternidad hasta la eternidad, en cuyas manos está el destino de todas las cosas. Ese es el pueblo de Dios que ha sido preparado para esta hora.

Sabíamos desde hace mucho tiempo que vendrían “guerras, rumores de guerra”, que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mt. 24:6,7), pero Jesús nos dijo que cuando estas cosas comenzaran a suceder, debíamos levantar nuestros ojos al cielo porque de allí vendría nuestra salvación. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28).

Nuestro futuro no depende de lo que digan o hagan los líderes mundiales, ni de los pronósticos de los economistas. Nuestro futuro está definido desde la eternidad. Nuestra vida está controlada por Aquel que tiene contado “aun los cabellos de nuestra cabeza…” (Lucas 12:7ª), quien es la Fuente de nuestro sustento.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19).

Cuando nuestra alma comienza a ser afectada por la angustia, ansiedad o temor, debemos correr a la presencia de Dios y poner nuestras cargas a sus pies. Él entonces derramará su paz en nuestro corazón y nos hará sentir seguros.

Eres parte del pueblo adquirido por Dios que descansa en su cuidado y manifiesta al mundo en crisis que solo hay esperanza y paz en Aquel que murió para salvarnos.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Libro de devocionales «Tiempos de Refrigerio»
Adquiera el libro en Amazon