“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”. Salmo 34:1

No todos los tiempos parecen ser propicios para bendecir. A veces pasamos por situaciones que nos cansan, nos desgastan, nos alteran, nos hacen levantar la voz más allá de nuestro tono normal y expresamos quejas, lamentos y críticas.

La palabra bendecir, en hebreo barak, significa “arrodillarse en actitud de adoración y agradecimiento”, pero también se refería a “saludar, dar la bienvenida”. Entonces, cuando bendecimos a Dios desde el primer minuto en que nos levantamos, estamos dándole la bienvenida, pero sobre todo le estamos damos el control de nuestras vidas.

Todos estamos de acuerdo en que es fácil bendecir a Dios cuando las cosas van bien, pero nos cuesta mucho durante los tiempos difíciles. Por eso David dice “bendeciré en todo tiempo”. Estaba haciendo un compromiso. En temporadas de crisis o prosperidad, en salud o enfermedad, en alegría o tristeza, con trabajo o desocupados, en todo tiempo decidimos bendecir a Dios.

¿Recuerdas la historia de Job? Atravesando la prueba más dura que alguien podría pasar, decidió bendecir a Dios con estas palabras: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” (Job 1:21b). A través de esta declaración, Job dejó claro que Dios seguía siendo su Señor y tenía el control de su vida.

No podemos afirmar que entendemos el poder de bendecir y alabar al Señor hasta que lo hayamos experimentado personalmente. La alabanza nos hace más conscientes de que Dios está con nosotros y esto trae paz a nuestra vida.

La próxima vez que enfrentes una situación difícil, decide bendecir a Dios en vez de preocuparte. Recuerda que Él es fiel para sacarnos adelante.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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