“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.” Isaías 35:3-4.

La palabra apocado, según el diccionario significa de poco ánimo. En el versículo que mencionamos se refiere a aquel que se siente abatido y desanimado.

Hay tiempos donde nuestro corazón se apoca. Las desilusiones, la pérdida de confianza, el menosprecio, la soledad, nos juegan malas pasadas y terminamos decaídos. Toda esa aparente fortaleza que teníamos se desvanece y hasta nuestra fe parece diluirse. ¿Te has sentido así?

Dios te dice: “¡Esfuérzate y no temas!” Levántate en el poder del Espíritu Santo. Somete tus pensamientos y sentimientos al control de Dios. Permite que Él sea la base absoluta de tu confianza y seguridad. ¡El mismo vendrá y te salvará!

Los tiempos de sentirte con un corazón apocado han llegado a su fin. Dios viene con retribución a tu favor. El Juez Justo dará el pago a cada uno según lo que merece. Él pondrá las cosas en su lugar. El tiempo de tu vindicación está llegando.

Observa como es el corazón del que se somete a Dios: “Su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá.” (Salmo 112:7b-8a). Estarás firme como una roca y sobre todo día malo, permanecerás seguro bajo el control del que todo lo sabe y todo lo controla.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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