“Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás”. Job. 40:7.

Cuando atravesamos momentos difíciles necesitamos respuestas, queremos que Dios nos dé alguna explicación, esperamos entender lo que para nosotros no tiene sentido. Pero, ¿qué tal si Dios nos responde con más preguntas? ¿Tiene derecho a hacerlo? Claro que sí, lo hizo con Job.

¿Alguien más habrá atravesado las pruebas de Job? Seguramente alguna de sus pruebas, pero no sé si todas al mismo tiempo. Perder a sus hijos, su casa, todos sus bienes, su ganado y sus trabajadores, todo el mismo día. Además su cuerpo se cubrió de sarna de pies a cabeza. ¿No crees que era lógico que Job quisiera saber por qué?

Si lees el libro de Job te darás cuenta que Dios le respondió… ¡con preguntas! Ayúdame a contarlas. Creo que son 69. Déjame saber si se me escapa alguna. A veces no sabemos qué responder a una sola pregunta, imagínate a sesenta y nueve. ¿Por qué el Señor le respondió con tantas preguntas? Sin duda era para que Job reflexionara. Todas las preguntas de Dios conducían a una sola respuesta: ¡Señor, tú lo sabes todo!

Cuando no sepas lo que está sucediendo, cuando creas que el plan de Dios es defectuoso, cuando te parezca que la balanza de su justicia está desequilibrada, la única respuesta que puede traer paz a tu alma es saber que Dios sigue siendo Soberano y nada pasa sin que Él lo sepa.

Dios sabe lo que estás atravesando y las respuestas que estás esperando. Quizás su respuesta sean más preguntas. ¿Puedes confiar en mí? ¿Eres capaz de esperar que se cumpla mí tiempo? ¿Sabes lo que estoy haciendo en silencio? ¿Sabes que mi propósito es salvar antes que condenar? El Señor nos hace reflexionar para que le respondamos con fe: ¡Señor, tú lo sabes todo!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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