“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán… Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador…” Isaías 43:2-3.

Es importante notar que el v. 2 comienza afirmando que “vamos a pasar por las aguas”. No dice “si es que pasas por las aguas”. Eso significa que en algún momento de nuestra vida atravesaremos dificultades, pero Dios nos hace una promesa: “Estaré contigo protegiéndote”.

Puede ser que en algún momento sintamos “el agua al cuello”, que no podamos ver la orilla, pero podemos estar seguros que no vamos a morir “anegados”. ¿Recuerdas el momento en el que Pedro se atrevió a salir de la barca? El Señor extendió su mano y no dejó que se ahogara.

Aprendemos mucho de las situaciones que nos sobrepasan. Conocemos algunos aspectos de las formas en las que Dios obra, pero también descubrimos cosas sobre nosotros mismos. Aspectos de nuestro carácter, nuestra relación con el Señor, la firmeza de nuestra fe, entre muchas otras cosas.

La forma en la que reaccionamos al pasar por “aguas profundas”, también puede ser un testimonio de la fidelidad de Dios para los demás, si pueden vernos confiar y depender de Él.

¿Estás pasando por una experiencia difícil? Sea que tus pies solo estén mojados o sientas que la fuerza del agua quiere arrastrarte, puedes estar seguro de que el Señor jamás soltará tu mano. ¡Confía que Dios te hará pasar al otro lado!

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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