«Padre amado, hoy llego a ti cansado pero con gratitud en mi corazón. Renueva mis fuerzas mientras duermo, y dame un espíritu lleno de gozo y paz para enfrentar un nuevo día. Que en cada sueño me hables y me guíes. Que tu amor sea siempre mi refugio. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.»