“Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien.” Salmo 116:7.

El salmista le da gracias a Dios por haber librado su alma de la misma muerte. En varios versículos encontramos una descripción de su situación: estaba rodeado de angustia y dolor (v. 5). El agobio era tan grande que se encontraba postrado por las situaciones (v. 6). Había estado esperando una respuesta que no llegaba y se había cansado de llorar (v. 8). ¡Qué situación tan dramática!

Creo que todos conocemos los sentimientos que expresa el escritor. Cuando los problemas nos presionan al máximo, cuando las dificultades se acrecientan y no nos dan respiro, cuando nos sentimos atrapados sin poder ver una salida, entonces nuestra alma se agota. En momentos así, necesitamos urgente entrar al reposo que nos promete el Señor.

La palabra “reposo” en hebreo es manóakj que significa “estar quieto, en un lugar establecido, cobijado en el hogar; descansar, dejarse caer en un lugar seguro”. Es la misma palabra que se usa en el Salmo 23:2: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.” Cuando estamos cansados y fatigados, debemos dejar que el Señor nos guíe a ese lugar de descanso.

A veces tenemos que hablarnos a nosotros mismos como lo hizo el salmista y decirnos: “Alma mía, reposa en el Señor”. Llega el momento en que debemos decidir entregar nuestros pensamientos y sentimientos a Aquel que pelea nuestras batallas y es nuestro Protector.

Sin embargo, la incredulidad puede ser una piedra de tropiezo para nuestro descanso. A Israel muchas veces se lo exhortó a entrar en el reposo de Dios, pero no tomó la decisión correcta. En Isaías 28:12 leemos: “A los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.” ¡Qué problema es no querer oír al Espíritu de Dios! Cuántas veces nos habla claramente: “Ya basta, entrega todo lo que te irrita, preocupa, somete lo que más temes, perdona a tu enemigo, descansa en la justicia divina…”

Hoy debemos tomar la decisión correcta. Déjate caer en los brazos del Padre Celestial y hallarás el verdadero reposo. Él quiere cuidar de ti.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Libro de devocionales «Tiempos de Refrigerio»
Adquiera el libro en Amazon