“Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará”. 2 Crónicas 15:2b.

El rey Asa y su ejército venían de obtener la victoria más importante. Dios había destruido al ejército enemigo de ¡un millón de soldados! Venían eufóricos celebrando el triunfo, y a su regreso a Jerusalén les sale al encuentro Azarías, un profeta de Dios que tenía un mensaje de parte de Él: “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará” (v. 2). Las palabras de Azarías, les hizo recordar Quién les había dado la victoria y de Quién debían seguir dependiendo.

Muchas veces nos sucede que después de experimentar una victoria espiritual o recibir una respuesta milagrosa de Dios, nos olvidamos de seguir dependiendo de Él. Es fácil llegar a pensar que tenemos derecho permanente al favor y la bendición de Dios aunque no le busquemos. Sin embargo, si queremos su respaldo, necesitamos acudir a Él en todo momento. “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová” (Salmo 27:8).

El profeta también les recuerda que los israelitas del norte no buscaron a Dios sino a ídolos y les fue muy mal. Nada de victorias, ni milagros ni intervención divina por aquellos lugares, y si los hubo, fue pura misericordia (vs. 3-6). Que este ejemplo sirva de advertencia a la realidad de olvidarse de Dios. Por el contrario, Azarías les dice que ellos debían “esforzarse” en perseverar en esa búsqueda. La palabra hebrea kjazác significa “atrapar, agarrar, ser fuerte, valiente, obstinar, conquistar”. Debían ser valientes y hasta obstinados en buscar a Dios, perseverar en conquistar sus promesas.

Para convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos y cumplir con su voluntad en nuestra vida, debemos sumergirnos en una relación de dependencia diaria y no circunstancial. Si descuidamos nuestra relación con el Señor, nos privamos de todos los beneficios que Él promete a aquellos que le buscan con interés. “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.” (Salmo 145:18).

El profeta Jeremías lo expresó de esta manera: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca”. (Lamentaciones 3:24-25). Estas son las palabras de alguien que ha buscado al Señor y le ha hallado, de alguien que sabe que fuera del Señor no habrá nada que satisfaga verdaderamente su vida.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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