“Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se ciñeron de poder.” 1 Samuel 2:4.

Ana se sentía avergonzada y menospreciada porque no podía engendrar hijos. Esto era una afrenta en esos tiempos para las mujeres. Así que sintiéndose muy triste buscó a Dios y le dijo que si le concedía un hijo, lo dedicaría a Él para que le sirviera toda su vida.

Aunque la madre de Samuel no era salmista de profesión, quedó registrada en la Biblia su adoración a Dios por ese milagro tan esperado. Ahí estaba la evidencia, un niño pequeño entregado y dedicado a Dios por el resto de su vida. Samuelito ya no estaría en su casa, ahora viviría en la casa de Dios sirviendo al sumo sacerdote. Ana alaba al Señor por sus hechos maravillosos y expresa con regocijo la vindicación que hizo en su propia vida.

Al Señor le encanta intervenir en lo imposible y quebrar argumentos lógicos a través de su gran poder. La oración de aquel que se reconoce débil atrae a Dios, es la oportunidad para manifestar quién es Él y lo que puede hacer. Ana lo sabía y lo expresó de esta manera: “los débiles se ciñeron de poder” ¡Aleluya!

Bienvenido al grupo de los que Dios toma en sus manos, los reviste de poder y los usa para manifestar su grandeza a través de sus vidas. Dime si no te sientes identificado con las palabras del apóstol Pablo: “Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Consideren, hermanos, su llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según los criterios humanos, ni son muchos los poderosos, ni muchos los nobles; sino que Dios eligió lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo, para avergonzar a lo fuerte. También Dios escogió lo vil del mundo y lo menospreciado, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie pueda jactarse en su presencia.” (1 Corintios 1:25-29). ¡Fuimos escogidos por Él para mostrar su gloria y poder!

Una cosa más… Débil no significa ser miedoso ni cobarde, sino reconocer que no triunfamos por nuestras propias fuerzas. ¡Las victorias que vienen de la mano de Dios son las verdaderas victorias!

Ante los desafíos que debas enfrentar hoy, recuerda que “todo lo puedes en Cristo que te fortalece”. Dios es el que ciñe de poder a los débiles.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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