“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” Salmo 139:14

¿Puedes reconocer lo que Dios ha hecho por ti esta semana? Cuando Él actúa, no podemos quedar indiferentes. Cuando lo reconocemos como el Hacedor de maravillas, nos quedamos anonadados por sus intervenciones poderosas.

David, el autor de este salmo, reflexiona acerca de los planes, propósitos y sobre todo los designios de Dios. Él sabía que su vida estaba ligada a lo que Dios había pensado desde la eternidad que haría con él. Vivía con la certeza de que “Jehová cumpliría su propósito en él”.

Al ver que Dios interviene aun en los detalles más pequeños de su andar cotidiano, no se olvida de agradecer, alabar y adorar a su Creador. Le dice a Dios que sus obras son “formidables”. Esta palabra en su original hebreo es el vocablo yaré que significa “temer; reverenciar, estar asombrado, algo tremendo, estupendo”. Se refiere a un suceso que te ha sorprendido tanto que te ha dejado con la boca abierta.

Súmale a “formidable” la palabra “maravillosas”, que en hebreo es palá y tiene el significado de “algo grande que causa admiración, un milagro, una cosa portentosa”. ¡Woooooww! ¡Aleluya! ¡Nadie como el Señor!

Necesitamos alabar a Dios, fuimos creados para alabanza de su gloria. Si pasas un día sin reconocer su grandeza, comienzas a sentirte insatisfecho, con un vacío interior. Pero cuanto más tiempo pasas bajo la presencia de Jesús, más te identificas con esta palabra: “Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.” (Salmo 80:7). Por eso necesitamos renovar nuestra alabanza diariamente. Reconocer a Dios en todo lo que hace. Eso te llena de gozo.

David decía: “…y mi alma lo sabe muy bien”. ¿Y qué tal la tuya? ¿Puede tu alma hoy alegrarse en el Señor, a pesar de lo que puedas estar viviendo? ¿Qué tal si cambias tus quejas, frustraciones y tristeza por un tiempo de alabanza? No, no es una locura. Es la manera de fortalecer tu fe y seguir confiando en la dirección del Todopoderoso.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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