El informe de la guardia

11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. 14 Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. 15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

La gran comisión

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Reflexión: Enviados con autoridad y presencia (Mateo 28:11–20)

Mientras los enemigos de Jesús intentaban ocultar la verdad con mentiras y sobornos, la realidad de la resurrección ya estaba transformando a sus discípulos. Ellos, obedeciendo la indicación del Maestro, fueron a Galilea, donde Jesús les dio la misión más grande: llevar el Evangelio a todas las naciones.

Jesús no solo les envió, sino que les recordó que toda autoridad le pertenece y que Su presencia estaría con ellos hasta el fin del mundo. Esa promesa es también para ti: no estás solo cuando compartes tu fe, sirves a otros o enfrentas desafíos.

El mundo puede intentar callar el mensaje, pero la verdad del Evangelio sigue viva y poderosa. Hoy, Jesús te envía con Su autoridad y te acompaña con Su presencia.

Dios te bendiga.