Nada oculto que no haya de ser manifestado

21 También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 24 Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Parábola del crecimiento de la semilla

26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Reflexión: Nada oculto que no haya de ser manifestado (Marcos 4:21-29)

Jesús nos recuerda que la luz no fue hecha para esconderse, sino para brillar. Así también, la verdad y nuestras acciones tarde o temprano saldrán a la luz. Vivir con transparencia y fe nos ayuda a caminar seguros delante de Dios. Además, el Reino de Dios es como la semilla que crece en silencio: aunque no sepamos cómo, Su obra avanza en nuestra vida hasta dar fruto abundante. Confía, porque lo que hoy parece pequeño, Dios lo hará florecer en su tiempo.
¡Dios te bendiga!