“SU GRACIA SOBRE MÍ”

“Lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su gracia sobre mí, y no ha resultado en vano…” 1º Corintios 15:10ª.

Saber quiénes somos en Cristo es fundamental para llegar a ser hombres y mujeres de Dios con convicciones firmes y que desarrollen su potencial al máximo. El apóstol Pablo sabía muy bien lo que significaba esto, por eso dijo: “Soy lo que la gracia de Dios construye en mí diariamente”.

En el día a día somos presionados para que nuestra identidad esté vinculada al éxito, la riqueza, el poder, el placer, la fama, pero Dios nos recuerda que “no debemos seguir los criterios del tiempo presente; al contrario, debemos transformar nuestra manera de pensar para que así cambie nuestra manera de vivir…” (Romanos 12:2).

“Conformarse” es adaptarse a la forma exterior. En contraste, “transformarse” significa “cambio radical que viene desde adentro hacia afuera”, como la transformación que sufre un gusano para llegar a ser una mariposa.

La transformación de nuestro ser es producida por la obra del Espíritu Santo. Por eso manifestamos diariamente y de manera progresiva un cambio en nuestro carácter, palabras y acciones. Es el resultado de la obra santificadora.

Hemos aprendido de nuestros aciertos y errores. Incluso, seguimos siendo débiles en algunas áreas, pero podemos escuchar al Señor decirnos como a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Su gracia nos alcanza diariamente para que poco a poco nos parezcamos más a Cristo.

Estamos siendo transformados para ser lo que Dios pensó que seríamos desde la eternidad. El Espíritu Santo día a día seguirá haciendo su trabajo, pero hoy podemos decir como Pablo: “Lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su gracia sobre mí, y no ha resultado en vano…”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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