Jesús amado, antes de dormir quiero decirte gracias. Gracias por no soltarme, por levantarme cuando caí, por consolarme cuando lloré. Aunque mi corazón se sienta cansado, sé que Tú estás obrando. Te entrego mis pensamientos, mis emociones y mis sueños. Que tu presencia sea mi descanso y tu amor, mi abrigo. Despiértame mañana con fe renovada y gratitud en el alma. Amén.