Jesús sana a un leproso

12 Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Entonces, extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él. 14 Y él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. 15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. 16 Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.

Reflexión: El toque que limpia (Lucas 5:12-16)

Un hombre cubierto de lepra —rechazado, aislado, invisible para la sociedad— se acerca a Jesús con humildad y fe: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” No exige, no duda, solo se entrega.
Y Jesús, movido por compasión, toca al intocable. Ese gesto lo cambia todo. No solo sana su cuerpo, sino también su corazón herido por el rechazo.
La lepra representa aquello que nos avergüenza o creemos que nos aleja de Dios. Pero Jesús no se aparta de nuestra miseria: la toca y la transforma.
Él no teme tu pasado, tus caídas ni tus heridas. Hoy también te dice: “Quiero; sé limpio.”
Busca a Jesús con el corazón sincero, y su toque restaurará todo lo que parecía perdido.
¡Dios te bendiga!

💗¿Eres una mujer que quiere sanar su corazón y reencontrarse con Dios?

📖 Este libro es para vos. ✨ Mujer de Propósito. Te guía durante 12 semanas con devocionales, versículos y ejercicios que transforman tu vida.

 Saná, crecé en la fe y caminá con propósito.


👉