Jesús sana a un paralítico

17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. 18 Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. 19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. 20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios? 22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? 23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 25 Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. 26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.

Reflexión: La fe que abre caminos (Lucas 5:17-26)

Un grupo de amigos se enfrenta a una multitud que les impide llegar hasta Jesús. Pero no se rinden: suben al techo, lo abren y bajan al paralítico delante del Maestro. Esa es la fe que conmueve el corazón de Dios: la que no se detiene ante los obstáculos.
Jesús, viendo su fe, no solo sana el cuerpo del hombre, sino también su alma: “Tus pecados te son perdonados.” Porque para Jesús, la sanación más profunda comienza en el interior.
El paralítico entra cargado por otros, pero sale caminando por su propio pie, glorificando a Dios.
Hay momentos en que necesitamos amigos que nos acerquen a Jesús cuando no tenemos fuerzas; y otras veces, somos nosotros quienes debemos cargar a alguien con oración y amor.
La fe compartida tiene poder.
¡Dios te bendiga!

💗¿Eres una mujer que quiere sanar su corazón y reencontrarse con Dios?

📖 Este libro es para vos. ✨ Mujer de Propósito. Te guía durante 12 semanas con devocionales, versículos y ejercicios que transforman tu vida.

 Saná, crecé en la fe y caminá con propósito.


👉