25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Reflexión: Cuando el corazón se queda afuera (Lucas 15:25-32)

El hijo mayor nunca se fue de casa, pero su corazón estaba lejos. Cumplía, obedecía y servía, pero no disfrutaba la relación con su padre. Su enojo revela una verdad profunda: se puede estar cerca de Dios y aun así no entender su gracia.

El padre sale también a buscar al hijo que no se fue. Le recuerda algo esencial:
“Todo lo mío es tuyo”.
La fiesta no es una injusticia, es una celebración de vida restaurada.

Este pasaje nos invita a revisar el corazón:
¿Sirvo por amor o por comparación?
¿Me alegro cuando Dios restaura a otros?

En el Reino, la gracia no se reparte, se comparte.

💗¿Eres una mujer que quiere sanar su corazón y reencontrarse con Dios?

📖 Este libro es para vos. ✨ Mujer de Propósito. Te guía durante 12 semanas con devocionales, versículos y ejercicios que transforman tu vida.

 Saná, crecé en la fe y caminá con propósito.

🛒 Disponible en Amazon:
👉 https://www.amazon.com/dp/B0FKZXPWJS

compartir por messenger
compartir por Whatsapp