Jesús y Zaqueo

19 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

✨ Reflexión: Cuando Jesús te mira y todo cambia (Lucas 19:1-10)

Zaqueo no podía ver a Jesús por la multitud, pero eso no detuvo su deseo. Era pequeño de estatura, pero grande en anhelo. Se subió a un árbol, hizo algo simple, incluso ridículo para otros, con tal de ver a Jesús.
Y Jesús lo vio.

Antes de que Zaqueo dijera una palabra, Jesús ya lo había llamado por su nombre y decidió entrar en su casa. Ese encuentro transformó su corazón: lo llevó al arrepentimiento, a la restitución y a una vida nueva. No fue la multitud la que cambió a Zaqueo, fue la mirada de Jesús.

Este pasaje nos recuerda que Jesús sigue buscando a los que parecen perdidos, y que cuando Él entra en una vida, la salvación no es solo una promesa futura, es una realidad presente.

“Hoy ha venido la salvación a esta casa.”

¡Dios te bendiga!