Arresto de Jesús

47 Mientras él aún hablaba, se presentó una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó hasta Jesús para besarle. 48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? 49 Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? 50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. 51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó. 52 Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? 53 Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

✨ Reflexión: Amor que sana aun en medio de la traición (Lucas 22:47-53)

En el momento del arresto, la traición se disfraza de beso y la violencia intenta imponerse. Sin embargo, Jesús no responde con odio ni con fuerza. Incluso cuando es entregado, extiende su mano para sanar. Su amor permanece firme, aun cuando las tinieblas parecen tener poder.

Jesús muestra que el Reino de Dios no avanza por la espada, sino por la obediencia y la misericordia. Reconoce que ese momento forma parte de un tiempo permitido, pero no fuera del control de Dios. La oscuridad no triunfa; solo cumple un tiempo limitado.

Este pasaje nos invita a elegir el camino de Jesús cuando somos heridos o incomprendidos: responder con verdad, paz y amor que restaura.

¡Dios te bendiga!

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