Señor, gracias por acompañarme hasta aquí. Si hoy sentí debilidad, Tú fuiste mi fuerza. Ahora descanso en Tu promesa de cuidado. Protege mi familia, sana nuestras enfermedades y bendice nuestras labores. Aparta todo temor de mi mente y llena mi corazón de serenidad. Que mi sueño sea profundo y restaurador. Amén.