“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26

Cuando Jesús habla de servirle, utiliza una palabra (diako) que se usaba para describir a un ayudante, un mesero, o aquel que hacía tareas domésticas. También se usaba para describir a la persona que ayudaba al anfitrión de un banquete.

En el pasaje de Juan, el Señor está invitándonos a ser sus siervos. ¡Qué privilegio es poder hacer cualquier tarea para Jesús! Sin embargo, en los tiempos que corren, pocas aceptan y valoran esta invitación. Hoy se persigue con más empeño ser servido que servir, olvidando el ejemplo que nos dio el Señor que se despojó voluntariamente de su gloria y se hizo siervo, humillándose a sí mismo por amor a nosotros

El Señor ha planeado para cada uno de sus hijos diferentes oportunidades para servir a otros. Y no solo hizo un plan, sino que junto con el plan vienen los recursos. Nadie puede decir que no es apto para servir al Señor, porque en realidad no se trata de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que le dejamos hacer a Él través de nosotros.

Además, Jesús se adelanta a nuestros pensamientos y nos dice: “mi Padre le honrará”. Hay una recompensa para el que sirve a Jesucristo. ¿No vale la pena recibir una recompensa eterna, que una temporal y pasajera? El Señor también nos dijo que hasta por darle un vaso de agua a un pequeño no perderemos recompensa (Mateo 10:42). Por supuesto que un buen siervo fiel no hace la tarea motivado por una recompensa, sino por el gozo de servir al Rey de reyes. ¡No hay mayor recompensa que recibir una sonrisa de aprobación de Cristo por haber hecho algo en su nombre!

Recuerda, servir no se trata ver cuánto tiempo te sobra para hacer algo en tu iglesia o a favor de alguien. Servir es una manera más de manifestar nuestro amor al Señor y nuestro compromiso con la comisión que nos ha dado.

Las tareas son diversas, los ministerios variados, pero lo más importante no es lo que hacemos, sino a Quién servimos. No pierdas más tiempo, sirve al Señor, y que cuando llegue el momento de encontrarte cara a cara con Él, que puedas escuchar: “Bien, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Libro de devocionales «Reposo para el alma»
Adquiérelo en Amazon