“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.” Salmo 31:24.

Si lees todo el Salmo 31 verás que David lo escribió en un momento de angustia, tristeza, dolor y agotamiento. No sabemos exactamente qué provocó ese estado de ánimo, pero si has leído sus historias en la Biblia sabrás que este rey pasó por situaciones muy difíciles.

Por años fue perseguido por el rey Saúl, por los filisteos, por los amonitas y moabitas, por los de la tribu de Benjamín, por su amigo íntimo, ¡hasta por sus hijos!, pero cuando se encontraba en cualquiera de esas situaciones, clamaba a Dios y confiaba que Él lo ayudaría en su necesidad.

Hay momentos en que sentimos que no tenemos en quién confiar. Nuestros seres queridos están sobrellevando sus propios problemas, nuestros amigos no nos entienden como quisiéramos, y quienes podrían darnos un buen consejo no están disponibles. ¿Será esta una estrategia del cielo para encontrarnos con el Soberano Señor?

Fíjate lo que hacía este rey de Israel: Se refugiaba en el Señor. Puedes volver a leer nuestro versículo de cabecera y lo vas a encontrar en cada una de sus situaciones límite. Las respuestas venías exclusivamente de Dios. Siempre encontró fortaleza en la debilidad, esperanza en las crisis, perdón en el arrepentimiento, nuevas fuerzas en el agotamiento, y aliento al corazón cuando parecía desmayar.

Puede parecer obvio, pero la manera de mostrar nuestra confianza en Dios cuando estamos abrumados es apartándonos del problema y volviéndonos a Él. Hacerlo podría parecer poco aconsejable, ya que un problema puede ser tan grande que exija que le prestemos nuestra total atención. Sin embargo, confiar en Dios durante una prueba significa llevar nuestra necesidad primero a Él.
En medio de dificultades, algunas veces nos inclinamos a superarlas utilizando nuestras propias fuerzas, pero la realidad es que eso nunca es efectivo, al menos no por mucho tiempo. En cambio, el Señor quiere que nos acerquemos a Él y creamos que es nuestro Ayudador.

Las tormentas de la vida vendrán, pero al confiar en Dios a través de ellas, nuestro corazón volverá a tomar aliento y nos mantendremos firmes sabiendo que, pase lo que pase, estamos cerca de Aquel que nos ayudará a superarlas.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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