“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” Lucas 5:4-6.

Hace varios años atrás, con el grupo de niños y adolescentes de la iglesia de Pehuajó, la querida cuidad donde fui criado, fuimos de pesca a la laguna La Salada. Cuando llegamos al lugar, se nos ocurrió decirles a los chicos que comeríamos únicamente lo que pudiéramos pescar. ¡Queríamos que tuvieran una experiencia única, imposible de olvidar! Claro, no contamos con que los peces ese día habían decidido irse a la otra punta de la laguna…

Mientras los improvisados pescadores experimentaban su día de supervivencia, tuve que volver a la ciudad para buscar algunos niños que no tenían transporte. Cuando regreso una hora después, todos los muchachos se acercan a mí y me dicen: “Pablo, no estábamos pescando nada. Entonces nos reunimos a orar para que Dios nos dé pescaditos para comer. Después de la oración, pescamos 70!” Wow… ese día comimos en abundancia y sobró para llevar, gracias a la oración de fe de unos niños desesperados.

Jesús, el Creador del universo, no solo conoce cada rincón de nuestro planeta sino que tiene autoridad sobre él y lo gobierna con su palabra. Él proveyó unos peces a un grupo de niños y adolescentes, de la misma manera que lo hizo con unos agotados pescadores en el lago de Genesaret.

Estoy seguro que en este momento tu búsqueda no está relacionada con unos peces, tu necesidad es otra, pero tienes al mismo Dios capaz de obrar un milagro, solo requiere de ti fe. Tu necesidad debe movilizarte a creer en lo que solo Dios puede hacer. Pedro dijo: “En tu nombre lo haré”. Por supuesto que los peces no cayeron del cielo, Dios no alimenta al que no quiere trabajar. Pedro tuvo que moverse, obedecer la Palabra de Jesús y hacer la tarea, y su fe fue recompensada.

Jesús sigue haciendo milagros a los que le creen. Siempre respaldará esa fe, porque al que cree, todo le es posible.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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