“Son muy llamativas y no pueden ser más altas que la bandera nacional”, este fue el alegato de un funcionario chino al momento de retirar una cruz ubicada en la copa de una iglesia.
La comunidad de creyentes se ha mostrado incrédula a ver las nuevas medidas del Gobierno, que solo en el mes de marzo, ha retirado más de 5 símbolos religiosos.
Hasta el momento, la medida solo se ha producido en las provincias orientales de Jiangsu, Anhui y Shandong. Se desconoce si se aplicará en otras entidades regionales.
“El Gobierno no proporciona suficiente ayuda en el área sanitaria, pero en su lugar si tiene recursos para derribar cruces”, dijo un católico al medio de comunicación Bitter Winter.
Campaña Sanicificación
Tras la molestia de los pobladores, los funcionarios afirmaron que las acciones eran atribuidas a una campaña denominada “sanicificación”.
También reiteraron que un objeto religioso no puede tener mayor transcendencia que un elemento patriótico y que representa a la nación.
Los pobladores han afirmado durante entrevistas a medios de comunicación que rechazan las medidas del Gobierno y que pudieron haber llegado a otros acuerdos que no incluyeran el retiro de sus cruces.
“Pienso que esto es un asalto a nuestras creencias, ¿por qué es más alta que la bandera? Qué clase de excusa es esta”, dijo un creyente durante una entrevista por radio.
Al mismo tiempo, el Gobierno no ha emitido algún pronunciamiento general sobre estos acontecimientos, por lo que se desconocen otras naturalezas de las medidas.
“Lo que me molesta de todo esto es que nadie dice nada, vamos a las entidades y por cualquier razón no nos atienden. Exijo mis derecho y la libertad en creer en lo que yo quiera”, añadió.
El primer evento
Varios pastores se han pronunciado ante las entidades, pues la medida comenzó a finales de febrero cuando fue retirada la cruz de una iglesia en Hexi.
El pastor Jian Zhu, director del Instituto de China de la Universidad Cristiana Lincoln en Illinois, manifestó que esta sería la década donde la caza de iglesias se ha vuelto toda una persecución.
“Lo veo y no puedo creerlo, pues ahora están tratando de eliminar el cristianismo de la vida pública, eso no es justo”, explicó Zhu.
“Las cámaras están por todas partes para ver la iglesia y a los cristianos que van al servicio fielmente todos los domingo a recibir su palabra y las enseñanzas de Dios”, dijo.
Manifestó que las familias se sienten amenazadas, pues muchas han amenazado con no volver asistir ante el temor del rechazo de sus familiares y amigos.
“Muchas personas me ha llamado con temor, no saber qué hacer, pues no quieren asistir a la palabra porque piensas que serán castigadas de cara a la opinión pública”, dijo con preocupación.
Aprovechó la oportunidad para aseverar que este año ha sido uno de los peores para los cristianos, pues han recibido múltiples golpes pero que nada corromperá su fe y seguirán en la lucha.
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