Padre celestial, hoy quiero descansar bajo la sombra de Tus promesas. Gracias por ser mi roca cuando todo a mi alrededor parece incierto. Te entrego mis pensamientos, mis cargas y mis anhelos, sabiendo que Tú eres fiel. Dame sueños de esperanza, Señor, y permite que al despertar, mi corazón siga latiendo al ritmo de Tu voluntad. Amén.