Padre celestial, antes de cerrar mis ojos quiero agradecerte por este día que termina. Gracias por sostenerme aun cuando mis fuerzas parecían no alcanzar. Hoy dejo en Tus manos todo aquello que no pude resolver y confío en que Tú seguirás obrando mientras descanso. Bendice a mi familia y regálanos una noche llena de paz y seguridad. En el nombre de Jesús, Amén.