Señor, al abrir mis ojos esta mañana, mi primer deseo es darte gracias. Gracias por cuidar de mí durante la noche y por regalarme un nuevo comienzo. Hoy quiero caminar confiando en Ti, sin dejar que el miedo o la preocupación ocupen mi corazón. Dame sabiduría para tomar buenas decisiones y un espíritu humilde para reconocer Tu voluntad en cada paso. En el nombre de Jesús, Amén.