Señor, antes de que el ritmo de este día comience, quiero detenerme para buscar Tu presencia. Gracias por la vida, por mi familia y por cada bendición que tantas veces doy por sentada. Dame un corazón agradecido, una mente tranquila y la sabiduría para actuar correctamente en cada decisión. Que al finalizar esta jornada pueda reconocer que Tú estuviste conmigo en todo momento. En el nombre de Jesús, Amén.