Padre celestial, antes de dormir quiero agradecerte por las pequeñas cosas que hicieron especial este día. Gracias por una conversación, por una sonrisa, por el alimento y por cada momento compartido con quienes amo. Perdóname por aquello que pude haber hecho mejor. Esta noche renueva mi corazón, guarda a mi familia y concédeme la paz necesaria para descansar sin temores ni preocupaciones. En el nombre de Jesús, Amén.