Padre amado, esta noche quiero dejar atrás cualquier palabra, situación o preocupación que haya lastimado mi corazón durante el día. No quiero llevar resentimiento al descanso. Ayúdame a perdonar, a reconocer también mis propios errores y a comenzar mañana con el corazón más liviano. Gracias por Tu paciencia conmigo. Llena mi habitación de paz, guarda mi sueño y acompaña a quienes amo durante toda la noche. En el nombre de Jesús, Amén.