“Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.” Génesis 28:16.

Jacob tuvo un sueño maravilloso. Veía una escalera con ángeles que subían y descendían del cielo desde el lugar en donde él estaba. Es interesante notar que los ángeles no bajaban del cielo, sino que primero subían y luego descendían. Es decir que los ángeles ya estaban con Jacob, aunque él no lo sabía.

Saber en hebreo es yadá, que significa “conocer de manera relacional y experimental”. Muchas veces Jacob habrá escuchado por boca de sus padres historias tremendas de como Dios actuó en favor de Abraham y de Isaac. Teóricamente tenía conocimiento acerca de Dios, pero no había tenido ninguna experiencia personal con Él…hasta ese momento. Su primer encuentro con el Señor fue a través de un sueño tan real que exclamó: “¡Dios está en este lugar y yo no lo sabía!” Jacob creyó que ese era un lugar tan especial que puso una piedra y lo llamó Betel, casa de Dios.

Lo interesante es que otra vez se le aparecen ángeles a Jacob cuando vuelve a su casa con toda su familia y llama a ese lugar “Mahanaeim”, diciendo: “¡Campamento de Dios es este!” (Gen. 32:1-2). Más tarde se encuentra con otro ángel y también le pone un nombre a ese lugar; le llamó Peniel diciendo: “¡Vi a Dios cara a cara!” (Gen. 32:30). Jacob no se daba cuenta que donde él iba la presencia de Dios le acompañaba. Podría pasarse toda la vida poniéndole nombres a los lugares donde pisaba…

Nosotros podemos parecernos bastante a Jacob. Tal vez conocimos de oídas a Dios por lo que otros nos contaron, pero no hemos tenido una experiencia directa con Él. O quizás, hemos leído las historias bíblicas, pero nunca hemos experimentado algo sobrenatural y pensamos que los encuentros con Dios son para personas más santas y dedicadas que nosotros. Lo cierto es que, según la Palabra de Dios, Él quiere tener encuentros diarios con cada uno de sus hijos.

Todo comienza con un paso de fe. Dios dice que su presencia siempre estará con nosotros. Eso significa que ahora mismo, mientras estás leyendo este devocional, Dios está a tu lado. Debes creerlo porque Él no miente. Presta atención a los siguientes pasajes y afirma en tu corazón las palabras del Señor:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10).

“Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” (Jeremías 1:19).

“Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.” (Joel 2:27).

“…He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”  (Mateo 28:20b).

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20).

Dios quiere tener un encuentro contigo. Atrévete a sentirlo, a disfrutar de su presencia, y podrás decir como Jacob: “¡Dios estaba aquí y yo no lo había experimentado!”

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn

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