“Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido”. Daniel 10:18-19.

Después de haber leído y escudriñado los escritos del profeta Jeremías, Daniel sabía que estaba cerca el tiempo de la restauración de Israel. Después de setenta años, el pueblo de Dios volvería a su tierra y se levantaría otra vez como nación. Pero, ¿estaba preparado espiritualmente el pueblo para enfrentar esta nueva etapa? ¿Tenían los recursos necesarios para levantarse nuevamente?

El profeta Daniel había buscado a Dios por espacio de tres semanas para tener respuestas y estaba exhausto, a tal punto que no podía ponerse en pie. Ya no era el adolescente que había sido traído de Jerusalén a Babilonia.

¡Pero Dios siempre interviene a tiempo y envía un ángel para darle nuevas fuerzas! Con cada palabra que escuchaba, Daniel sentía que estaba siendo renovado. Veamos con atención cuáles fueron esas palabras:

“Muy amado”: Todo hijo de Dios debe saber que es muy amado por el Padre Celestial. La Biblia dice que Él no hace diferencias, el amor que te tiene a ti es el mismo que le tuvo a Daniel. Cuando recordamos cuánto nos ama y experimentamos ese amor aun en los pequeños detalles de nuestro día a día, aumenta nuestra motivación para seguir adelante.

“No temas, la paz sea contigo”: Cuando la paz del Señor llena nuestra alma, los temores se van. Cuando Jesús nos dice que nos da su paz, también nos dice “no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). ¡Su paz nos hace vivir confiados bajo su cuidado y protección!

“Esfuérzate y aliéntate”: Hay una parte que debemos hacer nosotros. Dios renueva nuestras fuerzas, pero nosotros debemos decidir seguir adelante. Si nos dice que debemos levantarnos, eso es lo que nos toca hacer. Si nos dice “esfuérzate”, significa que debemos emplear esas fuerzas en lo que nos pida. Si nos dice “aliéntate”, debemos creer que el Espíritu Santo nos dará el apoyo necesario para avanzar.

“Mientras él hablaba recobré las fuerzas”. No necesitas que venga literalmente un ángel del cielo a fortalecerte porque Dios ya te ha dado las palabras que renovarán tu vida como la de Daniel. Ahora debes creerlas para ser fortalecido.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn