“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Yo nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni ahora que hablas con este siervo tuyo. Y es que soy muy lento para hablar, y mi lengua es muy torpe”. Éxodo 4:10.

Moisés huyó de Egipto después de matar a un egipcio que maltrataba a un hebreo. Pasaron cuarenta años desde ese momento a su encuentro con Dios. Cuando su vida parecía estar en orden, desde una zarza ardiendo, Dios lo llama y le asigna la tarea de librar a Israel de la esclavitud egipcia y conducirlos hasta la tierra prometida.

“¿Quién, yo? ¿Volver a Egipto? ¿A los 80 años? Creo que no soy la persona indicada. Además, no sé hablar bien. ¡Ay Señor! Siempre que hablo se me traba la lengua”. Moisés intentó eludir el llamado de Dios con diferentes argumentos; esperaba hacerlo cambiar de opinión, pero la respuesta divina fue contundente: “Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿No soy yo Jehová?” (v. 11). Las incapacidades humanas nunca fueron un escollo para los propósitos de Dios, al contrario, Él se glorifica a través de ellas.

¿Recuerdas cuántas veces exclamaste: ¡Ay, Señor! al ser desafiado con algo que te parecía imposible? ¡Cuántas veces olvidamos que si Dios llama también capacita! Si el Señor decide que somos los instrumentos que Él quiere usar podemos estar seguros de que contaremos con lo necesario para hacer su voluntad. Nuestra parte es creer y obedecer.

¿El Señor te ha pedido hacer algo y todavía le estás dando vueltas en tu cabeza? ¿Te da miedo emprender algo que parece demasiado grande? ¿Le has respondido: “Ay, Señor” cuando te pidió que te muevas por fe? Si sigues dando vueltas solo vas a perder tiempo, porque Dios no va a cambiar sus planes.

Moisés creía que sus limitaciones no lo hacían apto para la tarea que el Señor le estaba encomendando, pero mira lo que Dios le respondió: “Ahora pues, ve, que yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que tengas que decir” (v. 12). En otras palabras: “No se trata de lo que tú puedas hacer, sino de lo que yo, el Señor y Dios, haré a través de tu vida”. ¡Aleluya!

Mantente enfocado en Dios y depende del Espíritu Santo. Ahora, da el paso de fe.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn