“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Filipenses 1:6.

Hay momentos en que estamos tan seguros de haber recibido una palabra de Dios que hasta lo marcamos en nuestro calendario. Pero un par de días después, volvemos a mirar el calendario y comenzamos a preguntarnos si la promesa realmente habrá sido para nosotros o si todo fue producto de nuestra imaginación… En momentos así podemos aprender de otros que pasaron por situaciones parecidas pero se mantuvieron creyendo. Gracias a Dios que el apóstol Pablo nos abrió su corazón y nos dejó saber cómo debemos actuar en medio de las dudas.

En el texto de Filipenses, Pablo usa la palabra “persuadido”, en griega peítho, que significa “convencido mediante un argumento, descansar mediante una certeza interna, pensar, seguro, asegurar, confiar, asentir a la evidencia”. En otras palabras, el apóstol dice que está plenamente convencido de lo que dice y cree porque tiene todas las evidencias que sustentan su seguridad y confianza.

Observemos bien que la persuasión no está basada en nuestros sentimientos e interpretaciones personales de lo que escuchamos, sino en las evidencias ciertísimas de la Palabra de Dios. Tenemos suficientes argumentos para creer que Dios nunca miente, ni cambia de parecer, ni deja de cumplir una promesa.

Además, en la medida que avanzamos en la vida cristiana, nuestras convicciones se afirmarán también en experiencias con Dios. Probaremos que todo lo que dice es verdad. Esto debería fortalecer nuestra fe. Pablo dice en 2 Timoteo 1:12: “Pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído”. Ese “yo sé” es como una app, un ícono, que te lleva a los argumentos, evidencias, experiencias, encuentros personales con Dios, testimonios, visiones, sueños, milagros, por los cuales el apóstol está persuadido.

Con esa convicción, Pablo nos asegura que el Señor seguirá perfeccionando su obra en nosotros hasta el último día de nuestras vidas. Aun en tiempos de silencio, incertidumbre, soledad, cansancio, espera, Dios sigue trabajando en nosotros.

No desesperes. Esta palabra es para ti. Si le entregaste tu corazón al Señor Jesús, permanece confiado, Él sigue a cargo de tu vida haciendo que todo ayude para bien.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn