“Y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.” Juan 4:42.

La mujer samaritana iba por agua al pozo de Jacob como todos los días, pero en esta oportunidad se encontró con un judío. En ese tiempo, esas dos nacionalidades no se trataban entre sí, sin embargo Jesús tomó la iniciativa y comenzó a hablar con ella. Parecía una conversación trivial acerca del agua, de la sed, pero el Maestro fue llevando la charla hacia donde Él quería. En pocos minutos, el Señor llegó a su necesidad más profunda, descubriendo todos sus secretos y mostrándole que Él era la fuente de agua viva y eterna.

Cuando la samaritana descubrió al Mesías, no pudo más que dejar su cántaro y correr hacia su pueblo a contarles a todos lo que le había sucedido. “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” (vs. 28-29). De mujer necesitada pasó a ser una gran mensajera. Observe como lo dice Juan: “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho” (v. 39). ¡Qué evangelista tan fructífera!

La gente de Sicar fue tan impactada por el Señor, que le rogaron que se quedase con ellos dos días más. ¡Dos tremendos días para evangelizar y discipular! No se quedaron solo con las palabras de la mujer, sino que ahora escucharon las palabras directamente de Cristo.

La mujer samaritana nos dejó un buen ejemplo. Todos debemos dar a conocer las obras que el Señor hizo en nuestras vidas. Nuestras palabras deben llevar a las personas a conocer a Jesús, el Hijo de Dios, Salvador del mundo.

No importa si hace poco o mucho tiempo que recibiste a Cristo como tu Salvador, comienza a compartir lo que Él hizo en ti con los que no tienen esperanza. Tú eres el mensajero que Jesús quiere usar.

Que nuestro anhelo sea que nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo nos digan: “Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini Iglesia Cristiana Renacer Lynn