“No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es el evangelio que anuncio, por el que sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra de Dios no está presa.  Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús” 2 Timoteo 2:8-10.

Esta es una de las últimas recomendaciones que el apóstol Pablo le dio a Timoteo mientras estaba encerrado en una fría celda romana esperando su sentencia final. Pero ese encierro no detenía la misión de Pablo. Desde que cayó bajo la luz de Cristo cuando iba camino a Damasco, tuvo claro el propósito de su vida: “¡Ay de mí si no predicara el evangelio!” (1 Cor. 9:16). Desde ese día, jamás desaprovechó una oportunidad para compartir las buenas noticias de salvación.

Pablo podía estar encerrado, pero la Palabra “no estaba presa”, la compartía, la transmitía con los recursos que estaban a su disposición. Él escribía epístolas, cartas en pergaminos y las enviaba a las iglesias para que a su vez ellos la compartieran con otros. Las cartas que escribió desde la celda fueron principalmente Efesios, Filipenses y Colosenses, y si usted recuerda, enfatizan la necesidad de hablar de Cristo a los que no lo conocen.

Salvando las grandes diferencias entre Pablo y nosotros, podemos estar encerrados en nuestras casas debido a la emergencia sanitaria, pero la Palabra nunca estará presa. Podemos aprovechar este tiempo para hablar de Cristo a quienes preguntan acerca de lo que dice la Biblia con respecto a lo que está sucediendo. Muchos necesitan paz, seguridad, confianza y nosotros podemos mostrarles el camino. Algunos pueden seguir duros al evangelio, pero otros están sensibles y dispuestos a recibir la Palabra de Dios.

Usted y yo somos llamados a hablar la verdad y mostrar el camino a Cristo. Aunque no escribimos cartas en pergaminos, tenemos muchos más recursos que Pablo para compartir el mensaje: Teléfonos, redes sociales, internet, predicaciones, películas cristianas que pueden abrir el corazón para que al fin reciban a Cristo como Salvador.

Que la palabra que Dios puso en su corazón no esté presa. Compártala con quienes la necesitan y deje que el Señor haga el resto. Nuestra misión sigue vigente hasta que Cristo vuelva.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA