“En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.” 2 Reyes 18:5.

Cuando Ezequías asumió como rey de Judá, el pueblo estaba apartado de Dios. Su padre Acaz tuvo mucho que ver con esto. Siendo rey se olvidó de Dios y se entregó a la idolatría; incluso llegó a reformar el altar del holocausto según los planos del altar de los ídolos de Siria. Parecía un mal presagio para Ezequías después de ver actuar a su padre fuera de la voluntad de Dios. Sin embargo, a pesar de su juventud, comenzó a buscar al Señor.

Su reinado no fue nada fácil. Además de limpiar a Jerusalén de la idolatría y volver a reestablecer a los sacerdotes a sus funciones de acuerdo a lo establecido por Dios, tuvo que resistir al poderoso ejército Asirio que ya había destruido al reino del norte y se había llevado cautivos a los israelitas.

En un momento de intensa presión, Ezequías ora a Dios y le pide a Isaías que interceda por el pueblo. Entonces el profeta le envía este mensaje: “Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído. Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil…”. (2 Reyes 19:20,32-35). Dios le respondió dándole una gran victoria.

¿Cuál fue el secreto de Ezequías? El versículo es claro al decir que “en Jehová puso su esperanza”. La palabra que se traduce como esperanza en hebreo es batakj que significa “apresurarse a refugiarse, confiar, estar seguro, apoyarse, esperar, fiar, estar tranquilo”. Es poner toda nuestra confianza en Dios y estar seguros de que nos ayudará. No importa cuán difícil se vea la situación, podemos permanecer confiados.

¿Ezequías fue perfecto? La verdad que no. Se equivocó varias veces, pero se arrepintió a tiempo y Dios lo ayudó hasta el final de sus días. Incluso le dio quince años más de vida sanándolo de una enfermedad mortal.

No importa cuál sea nuestra historia, ni la situación que estemos enfrentando, si ponemos nuestra esperanza en Dios, Él puede cambiar todas las cosas. Pon tu confianza en el Señor porque Él nunca te defraudará.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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