“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.” 1 Juan 1:5.

Hay una época del año en donde la mayoría de nuestros países celebran la oscuridad, la muerte, el miedo y las tinieblas, incluso algunos lo festejan regalando dulces y chocolates. Pero antes de ser parte de cualquier celebración, deberíamos saber de qué se tratan las representaciones simbólicas de esas festividades.

Según la Palabra de Dios, cuando venimos a Cristo, automáticamente abandonamos las tinieblas porque Él nos coloca en posición de hijos de luz. “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.” (1 Tesalonicenses 5:5). En la Biblia, las tinieblas simbolizan el ámbito en donde se mueve el diablo.

Dios nos ha dejado claro en Su Palabra que no debemos participar en asuntos promovidos por Satanás: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”. (Efesios 5:11). ¿De qué cosas no deberíamos participar? La respuesta está en la Biblia:

Deuteronomio 18:10-12: “No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas”.

2 Reyes 23:5: “Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.”

Colosenses 2:8: “Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo”.

Como hijos de Dios, tenemos un estilo de vida diferente. Si la luz de Jesús está en nosotros, no podemos dejar de resplandecer, aun en las más densas tinieblas en que podamos estar viviendo. ¡Sé una luz a donde Dios te ha puesto!

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” 2 Corintios 4:6.

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA